Ceniza Volcánica Peligro en el Aire


La contaminación por ceniza volcánica también puede llevar a fallas en los instrumentos críticos de navegación y operación. Además, la temperatura de fusión del material que compone una nube de cenizas es más baja que las temperaturas de combustión en los motores a reacción; como consecuencia de ello, las partículas de ceniza aspiradas en un motor pueden derretirse rápidamente y acumularse como depósitos solidificados en las partes más frías, lo que deteriora el rendimiento del motor incluso hasta el punto de pérdida de potencia de los compresores en vuelo y consecuentemente la pérdida de empuje. En la parte superior de la Foto 1, se observa los depósitos oscuros vidriosos de ceniza volcánica en el borde de ataque de un alabe de la turbina de alta, y en la parte inferior de la misma foto, acumulación de ceniza no derretida en uno de los rotores de los rotores de otra turbina.

El documento OACI 9974 “La seguridad de vuelo y las cenizas volcánicas” nos da una idea de los indicadores que una aeronave cercana a una nube de cenizas, podría encontrar:

• Olor. Al encontrarse con cenizas volcánicas, la tripulación de vuelo suele notar un olor acre o a humo similar al de una descarga eléctrica, polvo quemado o azufre.

• Calima. La mayoría de las tripulaciones de vuelo, tripulaciones de cabina y pasajeros ven formarse calima dentro del puesto de pilotaje y/o la cabina de la aeronave. Es posible que se deposite polvo en las superficies.

• Modificación de las condiciones del motor. Pueden producirse aumentos de tensión, incendios en el escape y extinciones de llama. Es posible que cambien inesperadamente las temperaturas de los motores y aparezca un resplandor blanco en la admisión de los motores. Todo ello como mencione antes, terminaría no solo en una pérdida del motor o los motores, sino que también fallas en los sistemas eléctricos, neumáticos e hidráulicos.

• Velocidad aerodinámica. Si la ceniza volcánica obstruye el tubo de Pitot, la velocidad aerodinámica indicada puede disminuir o fluctuar de forma irregular.

• Presurización. Puede variar la presión de la cabina e incluso producirse una pérdida de presurización.

 • Descargas estáticas. Puede ocurrir un fenómeno similar a los resplandores o fuegos de San Telmo. En esos casos, pueden verse chispas azules que parecen elevarse por fuera del parabrisas o puede aparecer un resplandor blanco en los bordes de ataque de las alas o en la parte delantera de la admisión de los motores.

Además debemos agregar a esto que, la naturaleza abrasiva de la ceniza volcánica también agrega otros problemas notorios en las aeronaves:

• El oscurecimiento parcial o total de los parabrisas. En la foto 2, se puede observar la ventana  delantera de un 747, obscurecida en el lado derecho irreversiblemente, al cruzar una nube de ceniza en 1989 en Alaska USA.

 • La contaminación del aire de la cabina, por lo que la tripulación debe usar máscaras de oxígeno.

• Erosión de los componentes externos de la aeronave;

 • Reducción de la eficiencia del enfriamiento electrónico y, dado que las cenizas volcánicas absorben el agua fácilmente, posibles cortocircuitos que causan una amplia variedad de fallas en los sistemas de las aeronaves y/o comportamientos anómalos;

 • Maniobras de la tripulación de vuelo para evitar la nube de cenizas volcánicas; esas maniobras podrían afectar a otras aeronaves próximas;

 • Depósitos de ceniza volcánica en una pista, que disminuyen el rendimiento de los frenos, especialmente si la ceniza volcánica está húmeda; en casos extremos, esto puede provocar el cierre de la pista; y

• Altos niveles de contaminación de los sistemas de ventilación y presurización de las aeronaves, es posible que sea necesario realizar limpiezas o reemplazos en caso de contaminación del sistema de aire acondicionado y abrasión de los componentes rotatorios, contaminación del convertidor de ozono y obstrucción del filtro de aire.

Cualquiera de estos indicadores debe bastar para alertar a la tripulación de vuelo de un encuentro con cenizas y deben tomarse medidas apropiadas para abandonar el espacio aéreo contaminado de la manera más rápida y segura que sea posible.

Como leímos, el potencial peligro de una nube de ceniza volcánica, impacta directamente en la seguridad operacional y en las finanzas de las líneas aéreas. Es de suma importancia que las tripulaciones y las áreas de control operacional de las compañías estén monitoreando constantemente el desarrollo de este evento y los vientos de altura y hacer un análisis de estos y las aerovías que sobrepasan por la zona afectada o que podrían ser afectadas por algún cambio en la meteorología, para ello es de ayuda referirse al apéndice 6 del documento 9974, donde encontraran directrices que les servirán muchísimo.     

Dithel Bless